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¿CÓMO PUEDO ESTAR TAN SEGURO?
Algunos me han preguntado, y estoy seguro de que muchos más lo han pensado, ¿será que lo que Pauline y yo estamos haciendo aquí en Guatemala viene de Dios?por Alan Slater Misionero en Guatemala. Antes de llegar a Canadá en 1981, mi familia y yo habíamos disfrutado servir al Señor como misioneros "hacedores de tiendas" en África, Papua Nueva Guinea y Ecuador. Fuimos enviados en 1967 por las Asambleas de Dios en Gran Bretaña bajo un programa misionero de auto-sostenimiento conocido como "línea de vida". Durante esos emocionantes años de servicio, Paulina y yo llegamos a reconocer la tierna voz de Dios que nos guiaba y dirigía, y sabíamos que un día, aunque estábamos muy felices en el personal de la iglesia Asamblea de Dios Mill Woods en Edmonton, una vez más nos aventuraríamos por fe en un nuevo reto. Soy mecánico industrial de oficio y Pauline es secretaria administrativa, y aunque estábamos muy ocupados en las actividades del Reino, siempre fuimos atraídos al servicio misionero. Pero antes de que tan seria consideración pudiera ser discutida, existía una prioridad, que nuestros hijos Simon y Tracy pudieran terminar su educación y pudieran valerse por sí mismos. Conforme este punto se avecinaba a ser una realidad, nuestros amigos Cary y Karen Goshinmon, durante su visita a casa después de completar sus primeros 4 años de trabajo en Child Care Plus de Guatemala, nos invitaron a participar con ellos. Después de compartir una comida, Cary comenzó a hablarnos sobre su visión. Trece escuelas de Child Care Plus existían con varios miles de niños asistentes. Todos ellos en circunstancias económicas desesperantes y todos con una escasa oportunidad de competir en un centro de trabajo después de graduarse de estas escuelas cristianas. La necesidad que Cary había identificado era tener un centro de capacitación técnico de calidad. Un lugar donde estos prometedores estudiantes, muchos de los cuales reconocían a Jesús como su Salvador, pudieran ser patrocinados durante tres años para finalizar su carrera. Esto los pondría en una posición no solamente de apoyarse a ellos mismos, sino que también de fortalecer sus comunidades y sus iglesias - Iglesias con ese mismo deseo divino que los podría enviar como misioneros a las partes más lejanas de la tierra. Cary and Karen no sabían lo que estaba desarrollándose en nuestros corazones durante muchos años. Pauline y yo teníamos un sueño que creemos que fue puesto en nuestros corazones por la bendición del Espíritu Santo. Nuestro sueño era poder involucrarnos como misioneros en un lugar donde, de ser posible, pudiéramos utilizar tanto la preparación espiritual que habíamos recibido como nuestra experiencia práctica. Decididamente buscamos al Señor para estar seguros de lo que Él quería que nosotros hiciéramos. Al tener seguridad de los que Dios quería para nosotros, iniciamos la transición. Un año después, ya éramos residentes temporales en Guatemala, aprendiendo a hablar el idioma Español. En 1996 ya estábamos negociando con el gobierno un terreno que había sido designado para el uso de un centro educativo. Lo que no sabíamos en ese entonces era que 20 años antes, cuando el lugar estaba siendo desarrollado y había sido designado para un centro educativo, un terremoto había azotado el país y mucho del proceso burocrático no había sido completado. Al momento de escribir este reporte, el increíblemente largo proceso legal ha concluido para nosotros. Finalmente se nos habia dado, a nombre de "Las Asambleas de Dios en Guatemala", el "usufructo" por treinta años renovables - lo que significa que el estado nos da el título del terreno durante treinta años renovables. Alabamos a nuestro Dios por obrar milagrosamente para expandir su Reino. Sin embargo, regresando a la pregunta: ¿Qué nos ha mantenido con tan ferviente fe y tan seguros de que esta es la obra de Dios, aún a pesar de los tantos obstáculos que se han interpuesto para hacer realidad este sueño? Para poder responder lo anterior, debo regresar al mes de Diciembre de 1996. En ese tiempo, mi padre vino a visitarnos desde Inglaterra y también nuestra hija Tracy desde Canadá. Entonces decidimos visitar una iglesia en la ciudad donde podíamos tener traducción simultánea del servicio en Español al idioma Inglés para entender mejor. Al iniciar la semana, nuestro vehículo había sido robado y nos habíamos enterado de que el Ministerio de Educación había perdido nuestra papelería del proceso para adquirir la propiedad. Así que utilizamos un bus de colegio para poder llegar a la iglesia. Ese día en particular, me sentía muy desanimado. Antes de comentarles lo que sucedió ese día en el servicio, quiero decirles que en ese día, una serie de comunicaciones divinas dieron inicio que vinieron a reforzar y a fortalecer nuestra fe una y otra vez para que si intentábamos cuestionar si era o no era la obra de Dios, fuéramos el peor ejemplo del dudoso Tomás contemporáneo. Juzguen por ustedes mismos conforme describo lo que sucedió. Debido a que no conocíamos el horario de los servicios, llegamos un poquito tarde. La congregación de más de mil personas estaba de pié adorando a Dios. Mi padre y Tracy tenían sus audífonos puestos escuchando la traducción mientras el Espíritu descendió silenciosamente en la congregación. Sigilosamente estábamos en la parte de atrás y habíamos estado disfrutando la hermosa adoración en el idioma Español, sin embargo, mi esposa y yo inclinamos nuestras cabezas y esperamos. Una dama en la parte de adelante de la iglesia empezó a hablar. Ella tenía el micrófono y estaba dando una palabra inspirada de ánimo. Ella empezó a describir a los cuatro visitantes que estaban en la parte de atrás. Vívidamente ella me describió a mí - el caballero con barba, lentes, pantalón beige, playera blanca, cabello canoso… Créanme, que yo estaba poniendo mucha atención. Lo que Pauline y yo estábamos escuchando en Español, mi padre y mi hija también lo estaban escuchando en Inglés. Lo que dijo era más o menos así: "He visto los problemas que han sobrevenido sobre ti. Yo sé el gran trabajo que vienes ha hacer aquí. Yo proveeré todo lo que se necesita. Esta es mi obra. Estoy complacido con tu manera silenciosa de adorar." No escuché muy bien lo que sucedió el resto del servicio. Yo sé que los cuatro estábamos muy emocionados, con nuestras baterías cargadas y maravillados de lo que Dios había hecho. No vi a la señora que Dios utilizó para hablarnos. Pero estaba tan agradecido con Dios que empezaba a hablarme a mí en una manera tan directa. Viendo hacia atrás, me doy cuenta que necesitábamos una palabra de ánimo tan clara desde arriba para ayudarnos a enfrentar el camino tan difícil y frustrante que nos esperaba. ¡Pero eso no es todo, hay más aún! En el mes de enero de 1999, me fui a un retiro personal para poder estar a solas con Dios y preparar mi corazón para el período de licencia que pronto se acercaba. Llegué un día lunes a un centro de retiros rústico llamado "La Estancia" y principié un régimen planificado de oración, estudio y preparación de sermones. Inicié con mi devocional diario, seguido por una caminata a través bosquecito orando y alabando a Dios. Luego pasé tiempo estudiando y preparándome, llenando el día con el rico compañerismo con el Señor. La lectura devocional del martes era Deuteronomio 28. Empecé a tomar interés especial en el versículo ocho. "El Señor enviará su bendición sobre tus graneros y sobre todo donde pongas tu mando. El señor tu Dios te bendecirá en la tierra que te ha dado".Ahora bien, yo sé que esta es una referencia directa a la tierra de Israel, aunque la esencia principal de la promesa para mí en aquel momento me estaba mostrando que Dios conoce todo y puede tan fácilmente darme la tierra en Guatemala como pudo y lo hizo con el antiguo Israel. Luego llegué al versículo doce y trece y no pude seguir leyendo durante unos minutos. Estuve atraído a estos dos versículos en particular conforme me presentaban una esperanza interna emotiva y especial. Nuevamente estaba consciente de su significado histórico y específico al pueblo escogido de Dios, pero conforme lo iba leyendo repetidamente, vi hacia el cielo, me arrodillé ante el Dios que hizo estas promesas y le dije "¡Oh Dios, qué no haría un hombre común por tener una promesa como esa!" Luego continué leyendo el resto del capítulo, que describen las consecuencias de la desobediencia. El resto de aquel día fue muy bueno y productivo pero nada espectacular sucedió. La siguiente mañana era miércoles. La mitad del tiempo asignado para aquel retiro. ¡Empecé mi día con mi devocional y con una gran taza de té! Seguidamente de mi tiempo devocional y de un pequeño recordatorio a Dios que estábamos a la mitad de nuestro tiempo juntos, regresé nuevamente a la lectura de la escritura. Estaba disfrutando mucho el momento a solas con Dios en la Palabra cuando escuché que alguien tocaba la ventana. Recuerdo que me sentí molesto por la interrupción. Después de todo, había llegado a este lugar para estar solo con Dios y para 'posiblemente' escuchar su voz, hasta entonces pequeña para mí. Pero en lugar de ello, estaba escuchando la voz del conserje que me llamaba, "hermano Alan, hermano Alan", me tragué mi asombro e invité a Carlos a pasar. Carlos es un hombre callado, un cristiano humilde de origen Maya. El vive con su creciente familia en el centro de retiros. Yo había pasado varios retiros personales en este mismo lugar anteriormente a éste y él sabía que yo prefería estar asolas. Sin embargo, aquí estaba él parado en mi puerta con su bien usada Biblia en su mano y explicándome con rapidez, casi apologéticamente que el Señor le había dado un versículo de las Escrituras para mi aquella mañana. Yo le dije, "claro Carlos, dime cuál es". Todo el tiempo estuve pensando que mientras más rápido terminara, más rápido podría continuar con mi tiempo asolas buscando el rostro de Dios. Él me dijo: Deuteronomio 28:13 "El Señor te pondrá por cabeza y no por cola. Si atiendes a los mandamientos que el Señor tu Dios te da hoy y cuidadosamente los sigues, siempre estarás por encima y nunca debajo".Conforme me estaba dando las escrituras, me di cuenta de lo que le había dicho a Dios el día anterior. "¡Oh Dios, qué no haría un hombre común por tener una promesa como esa!" Empecé a sollozar, casi incontrolablemente conforme intentaba explicar a Carlos lo que acababa de suceder. El sentir de la presencia manifestada de Dios es algo increíble, pero también es un distinto sentimiento de temor. Creo que es la sensación infrecuente del "Santísimo". Lo sentí hace muchos años cuando recibí por primera vez la llenura del Espíritu Santo. Lo he sentido en otras ocasiones muy especiales a través de los años. Lo sentí aquel domingo en la mañana en la iglesia donde nadie me conocía más que sólo Dios. Carlos salió de aquel pequeño lugar satisfecho de haber sido obediente a su Maestro. Yo continué llorando. Todavía temblando de la emoción de lo que había sucedido, me fui al bosquecito para poder dar rienda suelta a la adoración y a la alabanza de aquel que es digno. También supe lo que necesitaba imprimir en la preparación de los sermones que preparaba para nuestra llegada a Canadá la semana siguiente. El texto en el que estaba trabajando era Lucas 11:9 y 10. Es donde Jesús asegura a sus discípulos que están autorizados y son animados a pedir, buscar y tocar al Padre. Recientemente habíamos concluido el diseño preliminar del edificio yo estaba conciente de que necesitábamos por lo menos un millón de dólares para poder completar solamente el edificio. Recuerdo que vi a través de los árboles el hermoso cielo azul y dije "Oh Dios, esta es tu obra, ¿pero cómo vas a suplir todo lo que necesitamos para realizar el trabajo?" ... Inmediatamente escuché un sonido. Sonaba como si alguien estaba tocando a la puerta. ¡Yo estaba en el bosque! Seguí buscando y mirando alrededor, tratando de seguir el sonido. Entonces lo vi. Aproximadamente 30 pies más allá de donde yo estaba, un pájaro estaba golpeando su pico contra un viejo árbol. Era extraño porque este pájaro no era un pájaro carpintero. Era otro tipo de ave. Estaba muy fascinado al ver esta inusual señal y mientras veía lo que estaba sucediendo, escuché una voz clara que me hablaba en mi mente y decía, "¡solamente sigue tocando, las cosas están allí!" Nuevamente estaba temblando por la santidad. Dios nunca me había hablado en mi mente antes. Todo era lo mismo alrededor de mí, pero ahora yo sentía que había entrado en otra dimensión. Giré mi cabeza al lado opuesto del ave y contemplé la escena usual en el barranco. Varias vacas estaban comiendo en la ladera al otro lado del barranco desde donde yo estaba sentado y mientras las veía el Señor me dijo, "¿Ves esas vacas? Son mías y el ganado de miles de laderas es mío también. Y la riqueza de cada mina me pertenece." Que yo recuerde, Dios nunca me había respondido tan rápidamente. Ahora sí estaba asustado, lleno de asombro y gozo a la vez. Todo lo que podía hacer era llorar y agradecerle una y otra vez. Con varios sermones en la mano y, tanto Pauline como yo, listos con buenos testimonios de la gran bondad de Dios en nuestras vidas en Guatemala, partimos hacia Canadá. Sabíamos que Dios estaría con nosotros, pero nunca hubiéramos podido imaginar todas las maravillosas experiencias que el Señor tenía preparadas para nosotros conforme viajábamos por todo nuestro hermoso país. Experimentamos muchas palabras de ánimo comunicadas a través de los dones del Espíritu, pero cuatro de ellas sobresalen pues fueron dramáticas pues se refirieron directamente a la enorme bendición que llegaría al Centro de Capacitación William Cornelius para beneficio de Guatemala y de muchos lugares más. Nuevamente, sean ustedes los jueces. Únicamente una de las cuatro personas que nos comunicaron los mensajes divinos tenía conocimiento de quiénes éramos, antes de nuestra visita a sus respectivas iglesias. Empecé con una visión detallada que Dios le dio a un miembro de nuestra iglesia enviadota, Mill Woods Pentecostal de las Asambleas de Dios en Edmonton. Pauline y yo supimos de ello después de varias semanas. Debido al factor que la visión fue dada en dos partes y fue únicamente después de haber dado la segunda parte fue que tuvo sentido. Nos fue entregada de forma escrita por la persona que la recibió. Lo describió de la siguiente manera. Sus palabras: "Cuando estaban dando su reporte sobre Guatemala, yo creo que Dios me dio una visión. Esto sucedió después de que ustedes terminaran y justo después que el Pastor Gary dijo que oráramos específicamente por los Slaters. No había recibido la interpretación completa hasta el día del campamento.En otra oportunidad después de hablar en la iglesia del Pastor Ken Bombay´s una dama se acercó a Pauline al finalizar el servicio y nos dio una nota escrita a mano completada con una explicación muy entusiasta. Decía así: Amados hermanos Alan y Pauline Slater,Después, en un servicio en Oakville, Ontario nos entregaron otra palabra profética escrita. Decía lo siguiente: 31 de Agosto, grupo de intercesión: Palabra profética para Alan y Pauline Slater.Poco antes de regresar a Guatemala, tuve la oportunidad de pasar un par de semanas con mi padre en Inglaterra. Yo visité mi iglesia allá en Inglaterra, a donde había asistido durante mis años de adolescencia y de donde Pauline y yo habíamos sido enviados hacía 37 años atrás. Nuevamente, al igual que en la iglesia de Guatemala, estábamos disfrutando la alabanza y la adoración cuando un hombre joven le mencionó al Pastor que tenía una palabra de Dios. Lo invitaron a pasar al frente y él empezó a describir la gran obra que Dios iba a hacer - que provocará una gran cosecha.No hubo mucho detalle. Era más un testimonio profético del maravilloso poder y gloria de Dios en Su trabajo en extender su Reino.El joven compartió lo que Dios le había dado con gran entusiasmo y era fascinante escucharlo. Luego dejó de hablar y vio alrededor del auditórium. Sus ojos eventualmente se posicionaron en mi y gritó, "¿Esto es para ti, verdad? ¡Esto es lo que Dios está haciendo a través de tu ministerio!"Nuevamente estaba asombrado y humillado ante la manera que el Señor había escogido asegurarme nuevamente su posesión de este proyecto en Guatemala. Simplemente acentué con la cabeza en respuesta a la pregunta del joven e incliné mi cabeza en gratitud al Maestro. Regresamos a Guatemala en Octubre de 1999 para continuar el trabajo de ensamblar los componentes requeridos para desarrollar una escuela técnica con orientación cristiana. Pronto nos dimos cuenta que esto sería un proceso fortalecedor. Hemos enfrentado obstáculos de todas las formas. Muchas de ellas - según mi perspectiva - provenían del enemigo de nuestras almas. Estas diseñadas para desanimarnos y frenarnos para no cumplir nuestras metas. Pero ¿cómo podemos dudar de la voluntad de Dios en esto? Cómo nos atreveríamos a cuestionar si es o no es esto correcto. Hay otras formas que el Señor ha usado para mostrarnos que esta es Su obra y que El lo está organizando todo. El señor nos ha provisto apoyo financiero - primero a través del departamento P.A.O.C. E.R.D.O. - después a través de la cadena misionera P.A.O.C. Todas nuestras facturas mensuales para el proyecto han sido cubiertas a través de fieles ayudas económicas de nuestros amigos en la iglesia Mill Woods Pentecostal, fuimos bendecidos por un equipo de ingenieros de los Estados Unidos quienes vinieron a preparar un diseño del edificio. El Señor nos dio una pareja joven de ingenieros de este equipo, Todd y Shana Davis quienes aún están trabajando con nosotros. El Señor nos proveyó la ayuda y apoyo de Héctor y Ruth Aragón de P.A.O.C. Héctor ha sido vital para nosotros en el trabajo de traducción y papelería. Después de llegar en un equipo de trabajo de nuestra iglesia enviadora, John y Tracy Le´Dressay sintieron el llamado de regresar a ayudarnos con el trabajo de construcción. Él es muy hábil trabajando en concreto y carpintería. Él regresó a Guatemala con Tracy su esposa y sus dos hijos menores. El señor también ha sido muy bueno con nosotros al darnos a nuestra secretaria Edna Estrada. Ella también es la secretaria de Cary Goshinmon, ayudándolo con la supervisión del ministerio del ministerio Child Care Plus en Guatemala. Pauline y yo no hubiéramos podido hacer este trabajo solos. Y Dios en su sabiduría ha unido a este equipo de obreros dedicados y comprometidos, todos ellos habilidosos y llenos de diferentes talentos. Dios nos ha unido para trabajar juntos el uno al otro y además para trabajar junto a los excelentes equipos de voluntarios que vienen de Canadá y recientemente también de los Estados Unidos para completar la tarea que Él nos ha asignado hacer. Ahora, para regresar a la pregunta, "¿Cómo podemos estar tan seguros de que lo que estamos haciendo es obra de Dios"? Lo anterior debe ser un testimonio suficiente que responde la pregunta mencionada. El Señor está tan involucrado en demostrar su Gloria en la forma que él ha provisto para nuestras necesidades. El no ha permitido que nosotros supliquemos y mendiguemos los fondos. Sabemos que tenemos una responsabilidad de hacer que el pueblo del Señor conozca la necesidad y proveeremos cualquier tipo de información con relación a esto a todos los que desean colaborar. Pero Dios es muy particular y celoso de la forma en la cual este proyecto será financiado. Aparentemente el financiamiento saldrá de Sus "depósito". Únicamente los guardianes de estos depósitos saben dónde están las provisiones. Y eso está perfectamente bien conmigo. ¡Sabemos que sabemos que esta es la obra de Dios! Alan Slater. |
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